sábado, 28 de agosto de 2010

Día 31: Yo también he estado en la playa más larga del mundo





(esta es la foto que os prometí haciendo tubbing del otro día)
Long Beach, WA. Agosto 2010. Deberías probar eso de convivir 3 días con 60 personas de diferentes nacionalidades. Ver como un alemán pronuncia "think" de una manera rara, como una japonesa te mira de forma extraña, como un belga habla 4 lenguas diferentes o como hacerte amiga inseparable de una mexicana no tiene precio. Pero lo mejor de todo es decirle cosas en español al resto sin que te entienda. Éramos solo 4 españoles pero nos lo hemos pasado pipa en realidad. Aunque yo creo que sin duda uno de los mejores momentos fue cuando a eso de las 12 de la noche, todos los hispano hablantes nos pusimos alrededor de la hoguera a bailar La Macarena, era muy gracioso ver como los chinos y eslovacos se iban uniendo; la verdad es que dejamos nuestra huella allá a donde vamos. Aunque ya puestos a redactar estos tres días y contar todo lo que me he reído, creo que os voy a contar lo más divertido que me ha pasado, me apetece reirme otra vez. A la vuelta, nos pararon en una gran plaza de un pueblito para comer. Nos daban 40 minutos y sólo había un McDonalds, un Subway, un supermercado y un pequeño (pero delicioso) restaurante italiano. Como podréis suponer el 97% de la gente se metió en el McDonalds, pero yo estaba en el otro tres por ciento. En realidad sólo Raquel y yo estábamos en ese 3%. Ya sabéis amigos mi gran odio a la comida americana, y quiero quemar todos los lugares de comida basura/rápida. Aunque si me paro a pensar, se quedarían sin comida. El caso, que me desvío, en cuanto vi el Mac dije NO. No sé como mi pobre intestino delgado y el paciente de mi estómago están aguantando todo esto. Así que pensé que sería estupendo darle un poco de alegría a mi organismo comiendo un rico plato de pasta. Allá fuimos las dos, y cuando pedimos nos dimos cuenta que solo nos quedaban 20 minutos. Mierda, seriedad. ¿Seriedad? jajajajajaj lo que me pude reir pensando que no llegaríamos a tiempo y el autobús se iría sin nosotras. El caso es que pedí un plato de pasta y me preguntó si quería una "pequeña ensalada" para acompañar. Le dije que sí, pero me trajo un enorme plato de ensalada antes de la pasta. A las dos se nos quedaron los ojos como platos (y nunca mejor dicho) al ver eso. Raquel pidió una pizza (y menuda pizza). Cuando empezamos a comer quedaban 6 minutos para estar en el bus: evidentemente, no daba tiempo. Empezamos a comer como si se nos quedara la vida en ello, pero la risa impedía que lo hicieramos. Cuando nos dimos cuenta ya nos habíamos pasado 5 minutos de la hora, así que rápidamente le pedí unas cajas a la camarera para el take away. La tarjeta de crédito salió disparada de la cartera y comenzamos a correr por el medio de la plaza con la pizza debajo del brazo como si fuéramos gangsters. Fue realmente gracioso. Lo mejor es que todo el mundo nos estaba observando desde el autobús partiéndose de la risa. Finalmente, llegamos 10 minutos tarde; pero lo bien que me lo pasé no lo puedo explicar.
Al llegar a mi casa por la noche, les conté todas mis historias a la familia y se lo pasaron francamente bien. Además, hemos decidido que mañana iremos a ver un partido de baseball de los Seattle Mariners al Safeco Field (Downtown Seattle). Tengo muchas ganas, y espero sacar muchas fotos.
Y a vosotros.. ¿qué tal os va todo?

1 comentario:

Lucía dijo...

Belen me encanta tu blog, se ve que te lo estas pasando muy bien, me alegro por ti! :)