domingo, 9 de enero de 2011

Día 163: Porque esas lágrimas son páginas en blanco, escribe ahora, que tienes tanto.

Lo de California ya decía yo que no era muy real; me refiero al calor. Ya sabes, lo de acostumbrarme a algo y que luego me lo quiten nunca se me ha dado bien. Parece ser que estoy de vuelta en el estado de Washington y se nota. La semana de la lluvia.. pero por algún motivo ha hecho que se pasara más deprisa. No por eso se puedo decir que haya sido la mejor semana para empezar el año. El colegio ha empezado y últimamente mi humor tiende a darse la vuelta y mirarme por encima del hombro cuando le da la gana. Supongo que tampoco ha ayudado que después de dos meses planeando con Elyse nuestro viaje a Canadá del finde que viene, estos se hayan desvanecido. Pero igual sí que es verdad que después de la tormenta siempre llega la calma. Después de uno de estos días grises, llego a casa y ¿qué es lo primero que ven mis ojos? una caja. Es increíble las pocas milésimas de segundo en las que tardé en darme en cuenta que era la caja que llevaba esperando durante un mes. Turrones, mazapanes, ropa de Zara, cartas, postales y un poquito de esa joyería que a mí tanto me gusta. El que había sido el peor día de la semana se convirtió en el mejor en apenas cuestión de segundos. Ayer me pasé por Seattle para ver la obra de teatro de Anne of Green Gables. Estuvo bien, pero el final mucho mejor. Me conoces, sabes lo mucho que me gustan los finales bonitos. Y es que entré en la sala con no más que frío y salí viendo caer copos de nieve de entre las estrellas. Son en esos momentos en los que no me importa el frío. Esos momentos en los que me paro en mitad de la calle y pienso, esta sensación sí que la echaré de menos. Resulta que a la nieve se le dio por aparecer en Oak Harbor hoy mientras volvíamos en coche de Seattle. Te prometo que no hay nada más bonito que conducir bajo la nieve escuchando a Ingrid Michaelson, Jason Mraz y Colbie Caillat.
" PD: Je ne cherche pas, je trouve "

1 comentario:

Bárbara Baró dijo...

belen cifuentes alvarado, para los días malos, llame a su vecina en el washington state, que para eso estamos.
te quiero